| Casi 30.000 personas se dieron cita en la fiesta vikinga de Catoira |
| Lunes, 08 de Agosto de 2011 08:59 | |
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Cincuenta veces consecutivas son las que los vikingos llevan tratando de invadir Galicia por Catoira, a través de la ría de Arousa. Cincuenta veces más una, la de este año, que se ha saldado con el derramamiento impune de interminables ríos de vino tinto. La razzia fue avistada desde las dos torres que aún se mantienen en pie de las siete que componen el recinto amurallado de Catoira. Los nórdicos desembarcaron con sus tres drakkar, fletados por una horda de bárbaros enardecidos y dispuestos a saquear la ciudad y hacerse con el castillo y los restos de la capilla de Santiago Apóstol, un conjunto considerado una de las joyas del prerrománico gallego y monumento nacional. Los habitantes de Catoira no estaban dispuestos a dejarse conquistar tan fácilmente y durante más de media hora hicieron frente a las hordas vikingas con todos los medios a su alcance. Ataviados con trajes de época, a los vecinos no les fue fácil combatir a los nórdicos, cuyas vestimentas de batalla estaban compuestos por cuernos, pieles, cuerdas y mucho plástico, sobre todo en espadas, escudos y martillos. La batalla fue cruenta. Los feroces alaridos de normandos y sarracenos trataban de ser contrarrestados por los gritos defensivos de los catoirenses. Se trataba del eco de un enfrentamiento que se remonta al siglo XI y que cada año se revive en Catoira, desde 1960.
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