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Lunes, 30 de Mayo de 2011 08:56 |
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La aparición de un manantial con posibles propiedades medicinales abre las puertas a nuevas vías de turismo
manuel méndez - Catoira Hace un par de semanas el alcalde de Catoira, Alberto García García, anunciaba con orgullo que había aparecido un manantial de aguas mineromedicinales en el campo de fútbol de la localidad. Ya entonces se explicó que el líquido elemento alcanza una temperatura de aproximadamente 18 grados, que puede tener importantes aplicaciones mineromedicinales y que el Concello va a poner en marcha un plan de aprovechamiento comercial del acuífero. Ahora puede apuntarse que ya se han afrontado todos los trámites necesarios, y que este manantial tiene más importancia de la que muchos pueden imaginar, ya que ofrece al municipio vikingo una nueva vía de promoción turística. Ni que decir tiene que cuando Alberto García dio a conocer la noticia logró que a la memoria de muchos volvieran las imágenes del viejo balneario catoirense, el de "Laxinias", cuyas aguas sulfuradas sódicas fueron declaradas de utilidad pública en 1907 y que fueron reconocidas como mineromedicinales el 26 de abril de 1928. A diferencia de otros balnearios mucho más avanzados y perfeccionados con el paso de los años –como los de A Toxa–, el de Catoira "nunca contó con la asistencia de profesionales médicos en hidrología para asignación de tratamientos a los bañistas". 1958-1970 Se explotó de manera especialmente intensa entre los años 1958 y 1970, cuando Ricardo Dios López era su dueño. Fue entonces cuando la actividad se interrumpió, las aguas termales se contaminaron –al mezclarse con otras superficiales– y el permiso de aprovechamiento del acuífero se extinguió. Atrás quedaban los años gloriosos de las instalaciones, cuando incluso se fabricaron jabones y sales que, según recuerdan ahora en el Concello, se comercializaron con la marca "Torres del Oeste" y que "llegaron a tener renombre en países sudamericanos como Argentina". Situado a menos de un centenar de metros del caudaloso y productivo río Ulla, el viejo balneario vikingo se nutría de manantiales subterráneos como el ahora descubierto por el Concello, situado en terrenos de titularidad pública y, por tanto, en una zona que en el futuro puede ser explotada comercialmente. Olor a huevos... Leer más en Faro de Vigo
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