Baños termales de Caldas de Reis una cultura milenaria
Martes, 29 de Noviembre de 2011 18:26
Estatua romana Caldas
 
 
CALDAS DE REYES. — CALDAS DE CUNTÍS.
Fragmento de la revista "Semanario Pintoresco Español" datada en  10 DE OCTUBBE PE 1852.
 
 La etimología de los baños minerales de ambas localidades, situados
entre Padrón y Pontevedra, a cinco leguas de Santiago, y separadas
entre sí por la estrecha distancia de una legua, justifica el remoto
descubrimiento de sus aguas termales.
 
La trasmisión secular de las
generaciones sucesivas ha conservado sus nombres con el bautismo
imperial de los baños de Caldas de Reyes y Caldas de Cuntís, y el azadón
del picapedrero ha removido entre los escombros apilados por el
tiempo, la estatua votiva y la inscripción mutilada, como la refrendación
arqueológica de su remota antigüedad.

La palabra Caldas, aplicada á ambas villas, explica el origen de su
merecida celebridad. Caldas es la corrupción vulgar de Aqum Caldenses
que los romanos aplicaban á los establecimientos de aguas minerales.
En España y Portugal se encuentran algunos pueblos con el
nombre de Caldas: en Cataluña, Caldas de Montbuy y Caldas Destrach;
en Portugal, a doce leguas de Lisboa, los enfermos concurren
a Caldas déla Reina.

Las celebradas burgas de Orense en Galicia han
dado, en lo antiguo, el nombre de Áqus Urentes. Y como si la denominación
de Caldas no explicase completamente las virtudes medicinales
de estos baños, que eran preferidos á los de Lugo y Orense,
también de exploración y fábricas romanas, la denominación de Cuntís
(o cunctis, para otros) acredita la extraordinaria concurrencia de
los enfermos, desde los apartados días de la dominación imperial.
 
 Entre tanto que de los baños de Lugo solo han sobrevivido, como un
monumento arquitectónico, los arcos que contempla el viajero ó el
arqueólogo bajo la nueva fábrica de sillería construida en nuestros días,
y una arista desigual de antiguo muro que se adelanta hacia las corrientes
del río Miño, sostenida como un colmillo duradero en la endeble
encía de una tapia moderna.

En Caldas de Reyes y Caldas de Cuntís
se reconocen los fragmentos de su remota fundación, y el anticuario,
si bien no puede interpretar las líneas truncadas de las inscripciones
romanas, ó explicar la advocación simbólica de la estatua mutilada,
justifica la antigüedad de ambas localidades, y llega desde el imperio
de los cesares hasta nosotros por medio de esa guía monumental del
viajero, en cuadernos incompletos que, ya se han depositado en el
fondo de un baño, ya se han archivado en la pared exterior de una
iglesia.
 
 La dominación de los antiguos señores del mundo se acredita
por los nombres de Caldas de Reyes y Caldas de Cuntis, por los muros
rebajados de sus estanques, por sus fuentes públicas desmoronadas, y
por sus inscripciones de oscura interpretación: la dominación de los
monarcas de Asturias y Galicia se echa de ver en la inscripción gótica
de la iglesia parroquial de Caldas de Cuntis, y en el sobrenombre
de Caldas de Reyes. Los títulos son á los pueblos lo que los blasones
á las familias: constituyen su abolengo, señalan una fastuosa concesión
ó privilegiada inmunidad.

El señor Bedoya (i) asegura que el título de Caldas de Reyes ha
tenido su origen en la frecuencia con que los monarcas españoles concurrían
á usar de sus aguas termales. También se cree que se llamó de
esta manera desde que el emperador D. Alfonso VII nació en esta villa
en 1106, siendo el lugar de su residencia, hasta que confiado á la tutoría
del conde de Trava, y ungido rey en la catedral de Santiago, por
el arzobispo D. Diego Gelmirez en 111O, abandonó para siempre la humilde
cuna que el valor y la decisión de Galicia trocarían en trono desde
los albores de una azarosa juventud (2).

El establecimiento de aguas minerales, que no ha sido cegado durante la prolongada noche de la
dominación sueva y cantábrica, presenta un extenso lienzo á las prescripciones
de la historia, y á las observaciones de la medicina. Caldas
de Reyes y Caldas de Cuntis merecerán en la ocasión presente más
bien una rápida enumeración de sus restos monumentales y fragmentos
arqueológicos, que una apreciación facultativa de sus propiedades medicinales.
Nosotros buscamos únicamente lo secular, y saludamos de
paso al enfermo que nos permite registrar los restos arquitectónicos
de la dominación romana. ¡Cuántas generaciones convalecientes no
han cruzado recelosas sobre el vacilante pavimento, ó han deletreado
con vaga indolencia las letras gastadas de la piedra mural I ¡ Y han
caído en el sepulcro antes que el pavimento se haya hundido, y las
iniciales de sus nombres han sido borradas por la lluvia en el cementerio
, antes de que doce siglos hayan podido destruir las iniciales esculpidas
por el cincel romano! Vale mas familiarizarse con lo pasado,
que apasionarse de lo presento: de esta suerte el hombre se identifica
involuntariamente con la muerte.
 
 En Caldas de Reyes existen dos casas de baños: la una situada á
orillas del río Umia con el nombre de Baños Dávila 6 Dá-vila (1), presenta
dos bañaderos generales para hombres y mujeres, otros dos de
reducidas proporciones, y diversos baños pequeños para un solo enfermo
; la otra, situada al sur del mismo río, bajo el nombre de Casa de
Acuña (2), tiene también dos bañaderos generales para ambos sexos,
seis baños particulares, y tres destinados 4 las enfermedades contagiosas.

Inmediata ala casa de Dávila so encuentra una arqueta de agua
mineral que sale de un caño de bronce, para el uso común, y sobre el
cual se ha colocado la siguiente inscripción romana, que se ha encontrado
en los cimientos de su fábrica :

E DOVIO ADATVCIO VTAI VSIM.

La palanca del obrero ha completado la obra del tiempo. Esta
inscripción mutilada no se presta alas interpretaciones del anticuario:
es el sello rodado de la dominación romana , cuyo anverso, borrado
por los años, deja sin advocación y sin fecha la remota fábrica sobre
la que se han apilado los escombros de lo antiguo, sirviendo después
de cimientos á lo contemporáneo.
 
Caldas de Cuntis ofrece á los enfermos siete casas de baños, entre
las que se cuentan las conocidas por Era vieja, Era nueva, Santa
María, Horno y Castro. La Era vieja y Era nueva tienen seis baños
para hombres y mujeres, la casa de Santa María ó <de la Virgen,>
construida en -1838, presenta cuatro bañaderos, un baño general de
vapor para diez personas, otro de igual condición para baños parciales,
y once caños para baños de chorro ; y en las del Horno y Castro
existen tres baños, cuya temperatura está confiada á la voluntad de
los bañeros.

En Caldas de Cuntis se conservaban cuatro baños construidos por
los romanos, de los cuales uno ya fue destruido con la fábrica del Baño
de la Virgen. Los tres que existen en la actualidad sirven como de arquetas
á los manantiales mas calientes de agua mineral. En los cimientos
del baño cuadrado de construcción romana, con una fuente en cada
ángulo, cuyas aguas arrojadas por dos caños en una pila contigua al
río se desperdician , excepto las que aprovechan los vecinos para los
usos domésticos, se ha hallado en 1834 la estatua de cobre cuya
copia acompaña á este articulo p ) .

Si hemos de apreciar en su justo
valor las proporciones de su ejecución, debemos colocarla sobre la inscripción
votiva de algún enfermo restablecido. La circunstancia de
ser esculpida en plancha, con espigas de bronce por el anverso para
clavarla sobre un plano, revela su destino y explica su colocación. No
así se puede determinar su advocación. En la mano izquierda presenta
un clyíieus sin emblema, y si bien la mano derecha ha sido
deshecha entre los escombros, la elevación del brazo hace ver que
sostenía en alto el palo de una lanza. Nos inclinamos á creer que
fuese el arma común á Minerva y IBelona, porque la galea levantada
sobre la frente que cubre su cabeza, y el thoraac con escamas que cubre
su pecho, constituyen la diosa del saber ó de la guerra.
Nosotros creemos que esta estatua representa la Minerva Médicw
de los romanos, á cuya divinidad se dedicaban inscripciones en los
establecimientos de aguas termales, como atestigua la que aun se
conserva en Caldas de Montbuy entre las dedicadas á Apolo y á la diosa
Salud. 
 
 La siguiente inscripción que encuentra el anticuario repetida
en dos piedras berroqueñas y toscamente labradas que se conservan
en Caldas de Cuntis (I), revela el voto de algún Flonts salvado de la
muerte ó restablecido de una prolongada enfermedad:
 
 HYMP
HISC
NIONIVS
FLORVS

He aquí las antigüedades romanas que ofrecen Caldas de Reyes y
Calda de Cuntis para explicar la remota fundación de sus baños. Presentemos
ahora un ligero resumen de las propiedades químicas y virtudes
medicinales de sus aguas minerales.
 
 El señor D. Víctor González, actual director do estos baños, ha
publicado en 185l un interesante Paralelo entre los baños minerales
sulfurosos de Cuntis y Caldas de Reyes, y los mas afamados de Francia
de la misma clase, en cuyo opúsculo SO reconoce la superioridad de
las propiedades físicas y químicas de los baños de ambas localidades,
sobre los de Bareges, Bagneres de Luchon, San Salvador (en los
altos Pirineos) y Cauterets. El señor Fernández Marino, catedrático
de medicina en la universidad de Santiago, en su extenso y razonado
Anuncio sobre las investigaciones fisico-quimico-me'dicas de las aguas
minerales de Caldas de Reyes y Caldas de Cuntis en la provincia de
Santiago de Galicia (2), y atiiplia este paralelo á los principales establecimientos
de la misma clase en España, Francia, Alemania,
Italia y Suiza, asegurando «que las aguas minerales de ambas localidades
son comparables en España con las de Ledcsma en Castilla
la Vieja, junto á Salamanca, las de Archena en elreino de Murcia,
las de Caldetas en Cataluña y las de Alhama en Granada: en Francia
con las de Bareges en el departamento de los Altos Pirineos,
Bagneres de Luchon en el departamento de Arriege, Grevuls en el
departamento de los bajos Alpes, Aix ó Monte-Blanco en el departaiTientode
Mont-blanc, Enghien á cuatro leguas de París, departamento
del Sena; en Alemania con las de Aix la Chapelle ó Aquisgran,
establecimiento de baños minerales fundado por Cario-Magno; con
las de Badén en Suavia, cerca del Rhin, y las de Wishaden junto á
Francfort; en Italia con las de Acqui en el ducado de Monferrato; en
Suiza con las de Eade en la ciudad y condado de este nombre; las de
Leur ú Loeche á las orillas del Rhona, cerca de Walais, distrito do
Sion, con la diferencia de que en todas estas y otras mas do Europa
no se presenta la grande cantidad de sustancia vegeto-animal que
nada en la superficie de agua de Caldas de Reyes que surte los baños
déla casa de Dávila».
 
Veamos ahora la composición química de las aguas minerales de
Caldas do Reyes y Caldas de Cuntís, según el análisis del señor Casares,
catedrático de química en la universidad de Santiago:
Diez libras de agua de la arqueta de Acuña (Caldas de Reyes),
contienen 55 gramos de cloruro de sodio, 4 de sulfato de cal, y una
escasa cantidad de sustancia orgánica.
Ochenta onzas del agua mineral del baño de la Era vieja (Caldas
de Cuntis) contienen:
En Gramos.
 
Acido sulfúrico  0,276
Hidrógeno sulfurado  0,276
Sulfuro, de sodio 5,99
Hidrosulfato de sosa, 7,55
Cloruro de sodio 37,601
Sulfato de sosa 4,87
Sílice 7,50
 
 con una gran cantidad de glerina arrastrada en los caños y derrames
de los baños expuestos a la intemperie, y una sustancia animalizada
que se asemeja á la gelatina. La temperatura de las aguas de Caldas
de Cuntis varia de l4 grados de Reaumur á 46 del mismo termómetro.
En los baños de Caldas de Reyes predomina el carácter salino, así
como en los de Caldas de Cuntis prepondera el carácter sulfuroso. Sus
propiedades medicinales, favorecidas por un clima tan benigno que
en los días de verano no sube el termómetro á 24 grados de Reaumur,
están justamente apreciadas en las siguientes palabras del señor González (5):
 
 «Las aguas minerales de Caldas de Reyes y Cuntis son eficaces
para la curación de las enfermedades reumáticas y en la multitud de
males que son su consecuencia, como son la contracción y rigidez de
tendones, las anquiloses, hidrarirosis ó hidropesía de las articulaciones,
hinchazones de las piernas, úlceras antiguas, con caries y sin
ella, torceduras do miembros, parálisis parciales, mielitis crónica,
heridas por armas de fuego, y en las llagas antiguas que son su
consecuencia. Lo son igualmente en las neuralgias y neurosis, en las flec-
masías crónicas de las membranas mucosas, en las gastritis y enteritis
crónicas, en las gastralgias, hipocondría, diarreas antiguas,
hepatitis, crónica sin fiebre, y en las concreciones biliarias.
 
Son muy provechosas en las afecciones escrufulosas, ingurgitación de los ganglios
y de otros orgánicos y tejidos, en los tubérculos de diferentes
órganos, hinchazón de los huesos, oftalmías escrofulosas y tumores
blancos. Son eficaces en los catarros pulmonares crónicos, cuando no
hay fiebre, en el asma húmedo, en la pleurodinia, en la tisis laríngea
incipiente, y en los tubérculos pulmonares ó tisis tuberculosa en primer
grado: estos enfermos y los que padecen enfermedades nerviosas,
toman los baños de Acuña en Caldas y los de la Era vieja y nueva en
Cuntís. Son muy convenientes en las clorosis, leucorreas antiguas ó
flores blancas, en las amenorreas, dismenorreas, así como también en
la astenia ó debilidad general, usando en estos casos los baños frescos
de Acuña y de Cuntís. Son de una virtud especial en las enfermedades
crónicas de la piel, especialmente en las herpes de todas las clases,
tinas, sarnas inveteradas, manchas del hígado ó hepáticas; curan
la sífilis consecutiva, fortalecen las fracturas, dislocaciones y partes
contundidas, y por último son muy útiles para otra porción de enfermedades,
ya simples ya complicadas.»
 
 Las villas de Caldas de Reyes y Caldas de Cuntís, favorecidas por
un clima saludable y una naturaleza pródiga, son el centro de la buena
y acomodada sociedad de Galicia durante la estación del verano,
lo que equivale á decir, durante la estación de los baños para los enfermos
y los ociosos. En cambio de la escasa comodidad que ofrece el
hospedaje de sus casas reducidas, los alrededores brindan al ánimo
abatido y á la imaginación rigorosa, los pintorescos cambiantes que
presentan las floridas márgenes de un rio, y los templados horizontes
de un valle. Se improvisan viajes de un dia, montadas las señoras en
las proverbiales burras del país, y los pueblos de Pontevedra, Villagarcía
, Cambados y Carril son visitados en medio de la simpática
jovialidad que inspira la confianza de los paseos campestres.
 
 El viajero no encuentra en Caldas de Reyes y Caldas de Cuntís los
paisajes sorprendentes de los baños de San Salvador en los Pirineos
altos y las casas de mármol de los baños de Cauterets: en cambio el
enfermo vuelve á su hogar doméstico aliviado de sus males, después
de usar las aguas minerales que pueden sostener una comparación
facultativa con las mas celebradas de Francia y Alemania.
 
 
Antonio Neira de Mosquera.
 Santiago, 20 de marzo de 1832.
 
 
 
 (1) En sn Tratado defuenlis minerales.
(2) En comprobación de la importancia que algunos historiadores conceden ó esta
villa , durante la edad media, el padre Florcz coloca á fines del siglo IV en Caldas de
Reyes la primitiva iglesia de Compostela. Cernadas de Castro , mas conocido por el
Cura de Freijume, combate esta opinión con una critica sensata y razonada. (Véase el
tomo 111 de sus obras).
(t) A pesar de lo que  se busca en el dialecto gallego la explicación de este título
(baños Dá-vila, baños de la villa ó pueblo), viene del apellido de su fundador ü. Joaquin
Dávila, que edificó á sus expensas esta casa de barios en 1798.
(31 En 1812 el Escmo. señor D. Pedro Acuña mandó hacer dos fuentes de agua
termal, y dispuso que se levantase el plano de una casa do baños, cuyo trabajo dispuso
y llevó á cabo el arquitecto Prado, hasta 18l4, en cuyo año falleció aquel activo
y celoso protector de Galicia. En su testamento dejó consignado que los productos de
esta casa de baños que lleva su apellido se aplicasen A una escuela do primera educación
en Caldas do Reyes, que fundó su  hermano el señor D. Andrés Acuña, deán de la
catedral de Santiago, que falleció en 1831.
(5) El señor Fernández: Mariño posee esta obra artística, de cuatro ó cinco pulgadas
de altura cuya copia ha remitido con el mayor celo ó interés para acreditar
la antigüedad  de los baños minerales de que era entonces director a la Real Academia
de la Historia.
 Una la mejor conservada , se encuentra debajo de la angosta Oíotea (vulgarmente
patin) de una casa, y la otra, casi borrada, en una esquina de la misma casa.
(2} Impreso en Santiago en 1828.
(3) En su mencionado Paralelo (Santiago, 1851), páginas IS J 19.
 
 

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