| Caldas derriba por orden judicial una vivienda ilegal en el medio rural |
| Miércoles, 24 de Agosto de 2011 22:36 | |||
|
Una jornada difícil de olvidar y un futuro «muy negro». Esos sentimientos dejó el día de ayer a la familia Losada-Serantes, que a primera hora de la mañana tuvo que abandonar su humilde vivienda en una aldea del municipio pontevedrés de Caldas de Reis. La casa, situada en el número 57 de Follente, en la parroquia de Bemil, se amplió hace unos años sin licencia municipal y la denuncia de un lindante, pariente de la familia, tras un conflicto por la cesión de poco más de un metro, acabó en sentencia firme en el 2003 y desencadenó la orden de derribo ejecutada ayer.Manuel Losada y su mujer, Carmen Serantes, junto al matrimonio formado por Ramón Cobas y Mónica Losada y su hija de 12 años, pretendían aguantar dentro del inmueble para evitar o al menos retrasar la demolición a la que se vio obligado el Ayuntamiento. Quizás por ello en la plaza cercana a la casa había antes de las nueve cinco coches de la Guardia Civil y dos de la Policía Local de Caldas de Reis, pero ninguna ambulancia. Al final, por recomendación de los agentes y para no incurrir en un delito de desobediencia, desalojaron voluntariamente su vivienda. La retirada de los últimos enseres y la llegada de los operarios de la empresa Naturgalia, encargada del derribo, desató los primeros lloros y gritos. Carmen no tenía consuelo: «Todo o que teño, todo o que teño, xa non me importa nada». Unos allegados trataban de calmarla y alejarla de la zona, sentándola en un banco. «Ela e o seu fillo -por sus familiares denunciantes- son os culpables, fixéronme a vida imposible, e iso que teñen o contador na miña propiedade», añadía Carmen, mientras su hija, su yerno y otros familiares se despedían del inmueble acompañados por agentes de la policía. A las diez y media de la mañana los obreros vallaban la zona y empezaban a retirar las uralitas del tejado. Los trabajos se prolongarán unos diez días, según explicó Andrés Iglesias, de Naturgalia. Los vecinos evitaron concentrarse en la plaza y solo el conductor de un coche paró y mostró su solidaridad: «Gravade tamén a casa dos que os denunciou». Mónica Losada admitió que fue un error ampliar la vivienda sin licencia, pero calificó de injusta la situación. «Esto se lo buscaron ellos, no nosotros. Hace muchos años les ayudábamos en casa y pasábamos las Navidades juntos, es triste contarlo pero es así», dijo de los denunciantes. Su mayor preocupación ahora son sus padres y su hija. «El futuro se presenta muy negro, dónde meto yo a mis padres. Estamos pagando una hipoteca por la casa y nos quedamos sin nada, es empezar de cero y con una niña de 12 años que está sufriendo todo esto, cuando no tendría que ser así», relató. Leer mas en La voz de Galicia.
|







Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.