Entorno a 900 trabajadores afectados por (ERE)
Lunes, 23 de Agosto de 2010 18:18

 

En torno a 900 trabajadores de O Salnés y de los ayuntamientos de Caldas de Reis, Catoira, Valga y Pontecesures, han sufrido durante el presente año un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). En muchos casos, esos expedientes ya están resueltos, pero en muchos otros los trabajadores todavía están en el paro, a la espera de que sus empresas les vuelvan a llamar.
El ERE es un proceso al que se pueden acoger las empresas para ahorrar costes salariales cuando atraviesan dificultades temporales por algún motivo, como la falta de encargos o de materia prima con la que trabajar. Para los empleados, que su firma se acoja a un ERE puede significar una pérdida importante de poder adquisitivo, pues en muchos casos tienen que ir al paro cobrando sólo un pequeño porcentaje de lo que les correspondería por su antigüedad.
La crisis económica está teniendo consecuencias graves en muchas empresas de O Salnés y Ullá, pues durante los últimos meses más de 40 pequeños y medianos negocios solicitaron permiso para acogerse a un ERE y salvar así los muebles durante unos pocos meses.

Se quedaron en la calle
El Expediente de Regulación de Empleo puede ser temporal –los trabajadores van al paro durante unos meses, y luego regresan a sus empresas– o extintivos. En este caso, los operarios se van directamente a la calle.
La de estas personas es quizás la cara más amarga de la crisis, y en O Salnés se dieron en este 2010 varios ejemplos de negocios que despidieron a casi toda su plantilla.
Ese caso se produjo en Armaduras y Prefabricados Caamaño, una firma vilagarciana con muchos años de actividad que en 2010 solicitó un ERE extintivo para sus 25 obreros. También se quedaron sin trabajo las 12 personas que se encargaban del servicio de lavandería del Hospital do Salnés antes de que Lar perdiese la concesión del servicio. En el polígono industrial de Veigas de Almorzar (Caldas de Reis) se sitúan otras dos empresas que prescindieron de parte de sus plantillas.
Así, las cuatro divisiones que componen Maderas del Atlántico extinguieron un total de 30 contratos; y Cárnicas Ruel hizo lo propio con 25. También se perdieron 11 empleos en Fundivisa, una fábrica que construye hélices para barcos en el polígono de O Pousadoiro (Vilagarcía). Otro negocio que cerró fue Mariscos Arnoso, una depuradora de O Grove en la que trabajaban nueve personas.
Pero tampoco es sencilla la situación de los empleados de empresas con ERE de carácter temporal. Hay negocios que vienen arrastrando problemas desde 2009, como Maderas del Atlántico, con 96 personas sujetas a expediente de regulación de empleo; o la conservera Alfageme, que tiene en casa ahora mismo a sus 170 operarios de las factorías de O Grove, Ribadumia y Vilaxoán.
Otra empresa que tuvo que solicitar un ERE fue Carsa. La carrocera de Bamio (Vilagarcía) puso en marcha un expediente para sus 170 operarios, si bien ya está a punto de levantarse, por lo que la plantilla volverá a trabajar con normalidad dentro de poco tiempo.

Nuevos casos
Desde la primavera han sido muchas las empresas a las que se les aprobó un ERE. En la mayoría de los casos se trata de sociedades de pequeño tamaño, con menos de diez trabajadores; pero la mala coyuntura económica también ha salpicado a firmas punteras en su sector y con décadas de experiencia. Un caso significativo es el de Fundiciones Rey, de Rubiáns (Vilagarcía) que solicitó un ERE temporal y rotativo para sus casi 40 trabajadores.
También entraron en regulación de empleo sociedades como Hormadisa (Valga), con 21 afectados; Baygar (Vilagarcía), con unos 10; o Industrias Carballo, de Meis, que también estaba operando con una docena de personas.

Faro de Vigo

 

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